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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://tiempodeduendes.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>TIEMPO DE DUENDES</title><description>CUENTOS PARA NI&#xD1;OS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DIRECTORA:&lt;br /&gt;Norma Segades - Manias&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;</description><link>https://tiempodeduendes.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>Laura Devetach</title><link>https://tiempodeduendes.blogia.com/2006/122301-laura-devetach.php</link><guid isPermaLink="true">https://tiempodeduendes.blogia.com/2006/122301-laura-devetach.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify"><strong>Monigote en la arena<br /></strong><br />La arena estaba tibia y jugaba a cambiar de colores cuando la soplaba el viento. Laurita apoy&oacute; la cara sobre un montoncito y le dijo:<br />&mdash;Por ser tan linda y amarilla te voy a dejar un regalo &mdash;y con la punta del dedo dibuj&oacute; un monigote de seda y se fue.<br />Monigote qued&oacute; solo, muy sorprendido. Oy&oacute; como cantaban el agua y el viento. Vio las nubes acomod&aacute;ndose una al lado de la otra para formar cuadros pintados. Vio las mariposas azules que cerraban las alas y se pon&iacute;an a dormir sobre los caracoles.<br />&mdash;Hola &mdash;dijo monigote, y su voz son&oacute; como una casta&ntilde;uela de arena.<br />El agua lo oy&oacute; y se puso a mirarlo encantada.<br />&mdash;Glubi glubi, monigote en la arena es cosa que dura poco &mdash;dijo preocupada y dio dos pasos hacia atr&aacute;s para no mojarlo&mdash;. &iexcl;Qu&eacute; monigote m&aacute;s lindo, tenemos que cuidarte!<br />&mdash;&iquest;Qu&eacute;? &iquest;Es que puede pasarme algo malo? &mdash;pregunt&oacute; monigote tir&aacute;ndose de los botones como hac&iacute;a cuando se pon&iacute;a nervioso.<br />&mdash;Glubi glubi, monigote en la arena es cosa que dura poco &mdash;repiti&oacute; el agua, y se fue a a avisar a las nubes que hab&iacute;a un nuevo amigo pero que se pod&iacute;a borrar.<br />&mdash;Flu flu &mdash;cantaron las nubes&mdash;, monigote en la arena es cosa que dura poco. Vamos a preguntar a las hojas voladoras c&oacute;mo podemos cuidarlo.<br />Monigote segu&iacute;a tir&aacute;ndose los botones y estaba tan preocupado que ni siquiera prob&oacute; los caramelitos de flor de durazno que le ofrecieron las hormigas.<br />&mdash;Crucri crucri &mdash;cantaron las hojas voladoras&mdash;. Monigote en la arena es cosa que dura poco. &iquest;Qu&eacute; podemos hacer para que no se borre?<br />El agua tendi&oacute; lejos su cama de burbujas para no mojarlo. Las nubes se fueron hasta la esquina para no rozarlo. Las hojas no hicieron ronda. La lluvia no llovi&oacute;. Las hormigas hicieron otros caminos.<br />Monigote se sinti&oacute; solo solo solo.<br />&mdash;No puede ser &mdash;dec&iacute;a con su vocecita de casta&ntilde;uela de arena&mdash;, todos me quieren pero porque me quieren se van. As&iacute; no me gusta.<br />Hizo "cla cla cla" para llamar a las hojas voladoras.<br />&mdash;No quiero estar solo &mdash;les dijo&mdash;, no puedo vivir lejos de los dem&aacute;s, con tanto miedo. Soy un monigote de arena. Juguemos, y si me borro, por lo menos me borrar&eacute; jugando.<br />&mdash;Crucri crucri &mdash;dijeron las hojas voladoras sin saber qu&eacute; hacer. <br />Pero en eso lleg&oacute; el viento y arm&oacute; un remolino.<br />&mdash;&iquest;Un monigote de arena? &mdash;silb&oacute; con alegr&iacute;a&mdash;. Monigote en la arena es cosa que dura poco. Tenemos que hacerlo jugar.<br />"Cla cla cla", hizo monigote porque el remolino era como una calesita.<br />Las hojas voladoras se colgaron del viento para dar vueltas.<br />El agua se acerc&oacute; tocando su piano de burbujas.<br />Las nubes bajaron un poquito, enhebradas en rayos de sol.<br />Monigote jug&oacute; y jug&oacute; en medio de la ronda dorada, y ri&oacute; hasta el cielo con su voz de casta&ntilde;uela.<br />Y mientras se borraba sigui&oacute; riendo, hasta que toda la arena fue una risa que juega a cambiar de colores cuando la sopla el viento.</p><p align="justify"><br /><em>Extra&iacute;do de las Bases Curriculares para la Escuela Primaria</em><br /><em>&copy; Laura Devetach</em></p>]]></description><pubDate>Sat, 23 Dec 2006 09:19:00 +0000</pubDate></item><item><title>Graciela Pacheco de Balbastro</title><link>https://tiempodeduendes.blogia.com/2006/112202-graciela-pacheco-de-balbastro.php</link><guid isPermaLink="true">https://tiempodeduendes.blogia.com/2006/112202-graciela-pacheco-de-balbastro.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify"><span style="font-family: Georgia;"><span style="font-family: Georgia;"><span style="font-family: georgia,palatino; font-size: small;"></span></span></span></p><p align="justify"><span style="font-family: georgia,palatino; font-size: small;"><strong>Tremebunda, una bruja bien inmunda<br /></strong><br />Tremebunda era una bruja fea, mala y antip&aacute;tica. <br />Viajaba en una escoba y estaba siempre sucia.<br />Ten&iacute;a una gran nariz. En la punta de la nariz una verruga y en la punta de la verruga un pelo duro que pinchaba &iexcl; puaj!<br />Ya les dije: &iexcl;m&aacute;s fea que un susto! Viv&iacute;a en un castillo lleno de ara&ntilde;as, v&iacute;boras y vampiros.<br />Tremebunda no le ten&iacute;a miedo a nada ni a nadie, porque todos se asustaban al verla. Met&iacute;a tanto miedo, que con solo nombrarla los chicos tomaban la sopa. Un buen d&iacute;a, decidi&oacute; que hab&iacute;a pasado mucho tiempo sin hacer maldades, as&iacute; que busc&oacute; la escoba y de un envi&oacute;n ya estaba por las nubes.<br />Buscando a quien hacer da&ntilde;o, vio al se&ntilde;or que limpiaba los vidrios colgado de un andamio. Enfil&oacute; hacia &eacute;l su escoba y cuando lo estaba por hacer caer, el se&ntilde;or de los vidrios &iexcl;paff!, tir&oacute; el baldazo a la ventana justo, justito, cuando Tremebunda se cruzaba. Y la bruja se empap&oacute; de agua y jab&oacute;n!!!!!!!!<br />En realidad, Tremebunda no le ten&iacute;a miedo a nada. . . &iexcl;ah! pero con el agua y el jab&oacute;n era otra cosa. Medio muerta del susto, mojada y enjabonada, remont&oacute; vuelo otra vez, pensando en qu&eacute; da&ntilde;o hacer.<br />En eso vio al chico de la estaci&oacute;n de servicio y se dijo &iexcl;ya s&eacute;! lo har&eacute; caer entre las mangueras. Y all&aacute; se fue, pero no vio que el pibe preparaba el agua jabonosa para lavar los autos y &iexcl;p&aacute;fate! justo, justito la alcanza a Tremebunda con el ba&ntilde;o jabonoso.<br />-Disculpe, se&ntilde;ora, no la vi. Fue sin querer -dec&iacute;a el chico, quien para ayudarla le tiraba m&aacute;s agua para quitarle el jab&oacute;n.<br />Tremebunda estaba aterrada. . . no s&oacute;lo le picaba y ard&iacute;a todo, sino que se acordaba de los consejos de su mam&aacute;, que siempre le repet&iacute;a que una bruja decente no se ba&ntilde;a, no se lava las manos antes de ir a comer, ni se cepilla los dientes, ni se peina. &iexcl;Que esas porquer&iacute;as las hacen las personas, no una bruja!<br />Pero dispuesta a no dejarse vencer, maltrecha y asustada, subi&oacute; a la escoba y busc&oacute; a quien hacerle una brujer&iacute;a.<br />En el patio de una casa vio a una nena que jugaba con su mu&ntilde;eca. Para poder bajar por sorpresa se hizo chiquita y &iexcl;zzuumm!. . . cay&oacute; en picada en el patio. . . justo, justito cuando la nena buscaba la mu&ntilde;eca para sumergirla. Cuando la vio a Tremebunda exclam&oacute;: <br />-&iexcl;Pero que sucia est&aacute; la pobrecita! Ba&ntilde;ar&eacute; primero esta otra mu&ntilde;eca. . . y &iexcl;zas! Tremebunda al fuent&oacute;n...<br />Cuando la nena termin&oacute;, Tremebunda estaba lavada, enjabonada, secada, entalcada, planchadita y arreglada. La cara blanca y brillante, el pelo peinado, tan pero tan limpia y prolija que Tremebunda, muerta de miedo y verg&uuml;enza, rogando que ninguna otra bruja la viera, vol&oacute; por los aires y se encerr&oacute; en su castillo, y no volvi&oacute; a salir, nunca jam&aacute;s. <br /></span></p><p align="justify">Graciela Pacheco de Balbastro</p>]]></description><pubDate>Wed, 22 Nov 2006 19:23:00 +0000</pubDate></item><item><title>Mar&#xED;a Guadalupe Allassia</title><link>https://tiempodeduendes.blogia.com/2006/112201-maria-guadalupe-allassia.php</link><guid isPermaLink="true">https://tiempodeduendes.blogia.com/2006/112201-maria-guadalupe-allassia.php</guid><description><![CDATA[<p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"><strong>El misterio del drag&oacute;n.</strong></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia">.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">La historia que les voy a narrar ocurri&oacute; hace mucho tiempo en estas tierras de Am&eacute;rica, donde se hablaba, cr&eacute;ase o no, de animales fant&aacute;sticos y temibles como los dragones.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">Respetando algunos testimonios registrados en las cr&oacute;nicas del siglo XVI en esta Tierra de Indias, hemos de admitir, con cierta curiosidad, que exist&iacute;an los dragones.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">&iquest;O existen todav&iacute;a?</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">Aunque nos parezca infantil creer en ellos, en realidad este animal m&aacute;gico ha sido visto muchas veces en distintos lugares y en diferentes &eacute;pocas.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">En alguna parte del universo, tal vez entre las estrellas, est&aacute; escrito el n&uacute;mero sagrado que indica cu&aacute;ntos dragones viven todav&iacute;a en el tiempo.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">Admitiendo que es verdad que estuvieron cerca de nuestros r&iacute;os y mares &ndash;o est&aacute;n todav&iacute;a- , resulta interesante saber lo que le pas&oacute; a Juan de Mota y Rivera, conquistador espa&ntilde;ol, en estas tierras americanas.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">Relata esta historia m&aacute;gica y maravillosa que, navegando por las Islas Dichosas, se encontr&oacute; Juan con un manantial de aguas pur&iacute;simas; all&iacute; su barco qued&oacute; atrapado por las ramas y las ra&iacute;ces que hab&iacute;a debajo del agua.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">Record&oacute; entonces la leyenda que hab&iacute;a escuchado sobre estas tierras. La misma hablaba de un drag&oacute;n que ten&iacute;a una perla colgando de su cuello, tan grande como un huevo de paloma. Se dec&iacute;a que custodiaba un tesoro de trescientos a&ntilde;os, cerca de un manantial.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">Juan de Mota y Rivera bajo del barco con un poco de miedo y se encamin&oacute;, de acuerdo con el mapa antiguo que llevaba, a la cueva del drag&oacute;n. Seg&uacute;n San Isidoro, que ley&oacute; la historia en un libro dorado, la perla era m&aacute;gica y pose&iacute;a el color del fuego y el resplandor del sol.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">As&iacute; fue que Juan, pensando en la perla, entr&oacute; en una cueva profunda, espada en mano y decidido a todo.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">All&iacute; estaba el monstruo enorme, con cabeza de caballo, cola de serpiente, alas laterales y cuatro garras, cada una provista de cuatro u&ntilde;as. De piel dura, &aacute;spera y escamosa, parec&iacute;a una serpiente dormida, resoplando bocanadas de humo.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">Juan de Mota y Rivera se qued&oacute; sin aliento al ver esa criatura extra&ntilde;a que lo espantaba.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia">Pero &eacute;l era un caballero conquistador.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">No pod&iacute;a retroceder ante una bestia que el mism&iacute;simo San Jorge acometiera con tanto valor. Con fuerza, hundi&oacute; su espada en la garganta del gigante que dorm&iacute;a, pero &iquest;acaso no sab&iacute;a Juan que ese gigante era inmortal?</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">El drag&oacute;n, despert&aacute;ndose herido, lanz&oacute; una bocanada de fuego y de dolor, y decidi&oacute; entonces matar a quien lo hab&iacute;a lastimado sin piedad.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">Con los ojos llameantes, mostrando sus dientes afilados, exhal&oacute; su aliento venenoso &ndash;que hierve a los peces- y levant&oacute; su espinazo erizado de p&uacute;as. </span><span style="font-family: Georgia">El marino cay&oacute; al suelo, herido casi mortalmente por la furia incontenible de ese animal que lo envolv&iacute;a en un torrente de fuego. Pero &eacute;l era, en esta Tierra de Indias, un hombre distinto, m&aacute;s libre, m&aacute;s violento y tambi&eacute;n m&aacute;s cruel.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">Por eso arremeti&oacute; otra vez contra el drag&oacute;n y alcanz&oacute; a arrebatarle la perla que llevaba en el cuello, emblema del sol, sin la cual la bestia se volv&iacute;a inofensiva.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">Eso es lo que crey&oacute; Juan, que no entend&iacute;a de magia ni de cosas fant&aacute;sticas que suceden en estas tierras de maravillas.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">El drag&oacute;n, fiel a su tradici&oacute;n de ser misterioso, aun sin su talism&aacute;n, castig&oacute; por &uacute;ltima vez al hombre clav&aacute;ndole el aguij&oacute;n de su cola.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">Despu&eacute;s sali&oacute; volando, desplegando sus alas, levantando remolinos de tierra y haciendo hervir el agua del manantial. Vapores calientes brotaron de las piedras mientras desaparec&iacute;a s&uacute;bitamente.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">Invisible &ndash;el drag&oacute;n puede ser visible o invisible, seg&uacute;n su voluntad-, pas&oacute; como un viento huracanado, sellando para siempre la entrada de la caverna.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">El conquistador de islas y monta&ntilde;as, de tierras dichosas que somet&iacute;a y nominaba a su antojo, se encontr&oacute; en el suelo, perdida su nave, confuso y aturdido, sin tesoro alguno que llevarse ni qu&eacute; mostrar. Se lo vio morir poco despu&eacute;s, de una rara enfermedad, seg&uacute;n dicen, provocada por el veneno del drag&oacute;n.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia">.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">Un pobre marino en la Mar del Sur, en la isla de Terarequi, hall&oacute; la perla que le hab&iacute;a sido arrebatada al m&aacute;gico animal, y la vendi&oacute; poco despu&eacute;s a un hombre muy codicioso que se pas&oacute; la noche en vela arrepentido de haber gastado tanto en aquella joya. &Eacute;ste, a su vez, se la regal&oacute; al conde de Nansao, quien la llev&oacute; a Sevilla donde fue admirada por &ldquo;cosa miracolosa&rdquo;, es decir, salida de un milagro.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">Tambi&eacute;n la llamaron La Peregrina, porque pas&oacute; de mano en mano por mucho tiempo, tan grande era su hermosura y su color de fuego. Un caballero italiano la arroj&oacute; al mar porque cada vez que tocaba la perla no pod&iacute;a dormir debido a las pesadillas horribles que padec&iacute;a.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">No se sabe d&oacute;nde est&aacute; ahora, pero marinos sabios aseguran que una perla perdida siempre busca a su drag&oacute;n. Alg&uacute;n d&iacute;a lo encontrar&aacute; y se ha de cerrar como un c&iacute;rculo m&aacute;gico esta historia fant&aacute;stica. Pero para ello, la perla debe seguir el hilo que une los cuatro puntos cardinales y bajar por el laberinto del tiempo. &iquest;Lo hallar&aacute;?</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">Porque&hellip; &iquest;d&oacute;nde est&aacute; el drag&oacute;n de este relato?</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">Algunos dicen que sigue habitando en el agua de nuestros r&iacute;os y mares, en un resplandeciente palacio de &oacute;palos y perlas y que cuando sale a la superficie produce lluvias e inundaciones. </span><span style="font-family: Georgia">Otros creen que est&aacute; en el aire, entre las nubes, y provoca tormentas tan grandes que vuelan los techos de las casas.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">Algunos pocos afirman que es invisible y que su presencia se percibe, como un soplo de fuego en la nuca, los d&iacute;as de viento norte.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">Una mujer lo vio como un fantasma entre la niebla. Una ni&ntilde;a, llamada Luc&iacute;a, lo descubri&oacute; frente a su ventana, con una corona de luci&eacute;rnagas.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">Un ni&ntilde;o, llamado Jer&oacute;nimo, lo divis&oacute; en la luna. All&iacute; estaba moliendo los suefios de los humanos en un mortero azul. &iquest;Por qu&eacute;? Porque, tal vez, moliendo y moliendo logre la pulpa de la felicidad y pueda llevarla por todo el universo como un viento encantado.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">Nada se sabe en realidad, s&oacute;lo que es inmortal y que pocos ojos humanos parecen haberlo visto.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">Yo tuve la suerte de verlo en Paraguay, mucho m&aacute;s peque&ntilde;o, volando como un &aacute;ngel. Creo que &eacute;l tambi&eacute;n buscaba su perla, porque sus ojos estaban tristes como una noche de invierno cuando cae la lluvia de las l&aacute;grimas sin saber por qu&eacute;.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span><span style="font-family: Georgia">Tal vez sea mejor aceptar su existencia, su secreto y extra&ntilde;o designio, aunque no sepamos como cabalga en el viento, ni c&oacute;mo, en primavera, puede llegar al cielo.</span><span style="font-family: Georgia">&nbsp;</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: Georgia"></span></p>]]></description><pubDate>Wed, 22 Nov 2006 19:11:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
